Irresponsabilidad total de la Iglesia en Venezuela

La estatua es protagonista de varias leyendas caraqueñas en las que se habla de su supuesto carácter milagroso

Cada Semana Santa, en Caracas, muchos creyentes asisten a la procesión del Nazareno de San Pablo. Se trata de una estatua de Jesucristo con la cruz a cuestas que protagoniza varias leyendas locales que testimonian su supuesto carácter milagroso.

Pues este año no fue excepción. A pesar de la crisis del COVID-19 y a pesar de que el sistema sanitario venezolano está por los suelos, la Conferencia Episcopal Venezolana decidió poner en riesgo a la población caraqueña al llevar a cabo el rito religioso.

Algunas medidas de seguridad se tomaron. El ejército custodiaba la procesión para evitar aglomeraciones. Sin embargo, las hubo, como se aprecia en varias imágenes. Cientos o quizás miles de personas se expusieron al peligro para acercarse a una estatua supuestamente milagrosa que va a ayudar a controlar la epidemia.

Lo más curioso es que horas antes, el Ejecutivo venezolano, en un acto de responsabilidad sin precedentes había prohibido la procesión. No es frecuente ver al gobierno de Maduro tomar decisiones inteligentes y esta era una. Pero al poco tiempo, volvieron a las andanzas y autorizaron la realización del acto con la custodia de los militares.

Para empeorar las cosas, la procesión se hace cada año en el centro de la ciudad. Pero este año la Iglesia tuvo la brillante idea de hacer el recorrido por toda Caracas para “llevar esperanza a más gente”. ¿Esperanza, dicen? Contagios, es lo que propagaron.

Siempre hemos dicho que la gente es libre de creer en lo que quiera y que la libertad de culto es un derecho. Pero cuando la religión pone en peligro a las personas, aún con buena intención, es necesario señalar a quienes llevan a cabo este tipo de iniciativas por lo que son: unos completos irresponsables.